El alcalde Javier López Casarín, desde el inicio de su gestión, ha mostrado un compromiso firme por visibilizar y fortalecer las tradiciones de los pueblos originarios de la alcaldía. Estas comunidades poseen una riqueza cultural invaluable, con costumbres y prácticas que son emblemáticas para la Ciudad de México.
Entre ellas destacan los festejos del Pueblo de Santa Fe y el de Santa Rosa Xochiac en Semana Santa como las procesiones y quema de Shimos, ambas tradiciones que no solo preservan la memoria colectiva, sino que también fortalecen los lazos familiares y comunitarios.
Aunque las procesiones son comunes en las colonias y los diez pueblos originarios Obregonenses. Es la del Pueblo de Santa Fe la que logra congregar a casi mil habitantes entre participantes, amigos, observadores y familiares.
Esta procesión se realiza todos los viernes santos, con una ruta de kilómetro y medio y en ella es común ver desde los abuelos en algún papel actoral, hasta los pequeños como acólitos. El recorrido y escenificación concluye en la explanada de la parroquia de María Asunción, construcción que data de 1532 y fue concebida por Vasco de Quiroga para los residentes de Santa Fe.
Mientras que los “Shimos” tienen su origen en el año de 1580 la concepción moderna de la quema de este “niño travieso” -shimo en náhuatl – se retomó en 1960, con figuras que simbolizan la maldad y la traición, elaboradas por familias y grupos de jóvenes bajo un esquema de mayordomía, invirtiendo recursos propios para construir estructuras de hasta 12 metros de altura, piezas que demuestran el ingenio artesanal de la comunidad.
A pesar de su carga simbólica negativa, el proceso de creación y quema genera un ambiente de fraternidad y júbilo que atrae incluso a visitantes internacionales. El evento culmina el Sábado de Gloria, cuando las figuras son consumidas por el fuego en puntos estratégicos del pueblo; este acto místico representa la derrota del mal y el cierre de un ciclo, reafirmando los lazos generacionales entre los habitantes.
Para el gobierno local, estas festividades trascienden el ámbito religioso para consolidarse como un patrimonio cultural vivo. Que mantiene vigentes las raíces de los pueblos originarios y garantiza que la riqueza cultural de la alcaldía se mantenga como un motor de unidad y orgullo para todos sus residentes